Bogotá, 09 de abril del 2026
¡Cristo ha resucitado, Verdaderamente ha resucitado!
Queridos hermanos y hermanas de la Renovación Carismática Católica de Colombia:
CONFIAMOS EN EL ESPÍRITU SANTO
En este tiempo santo de Pascua, en camino hacia la gracia de Pentecostés, quiero dirigirme a cada uno de ustedes como su hermano y servidor, contemplando juntos el misterio de la acción del Espíritu Santo en la historia de la salvación, en la vida de Jesús y en la vida de la Iglesia.
Desde el inicio de la misión de nuestro Señor Jesucristo, el Espíritu Santo está presente como protagonista silencioso y decisivo. El Evangelio nos revela que Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo (cf. Lc 1,35), ungido en el Jordán donde “el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma corporal como paloma” (cf. Lc 3,22), y conducido por el Espíritu al desierto (cf. Lc 4,1). Él mismo proclama en la sinagoga de Nazaret: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido” (cf. Lc 4,18).
TODA LA VIDA DE JESÚS ES UNA VIDA EN EL ESPÍRITU
Pero es especialmente en el misterio pascual donde esta presencia alcanza su culmen: En la pasión, Cristo se ofrece “movido por el Espíritu eterno” (cf. Hb 9,14); en la cruz entrega su Espíritu (cf. Jn 19,30); y en la resurrección es constituido Señor por el poder del Espíritu (cf. Rm 1,4). El Resucitado sopla sobre sus discípulos y les dice: “Reciban el Espíritu Santo” (cf. Jn 20,22), anticipando así el gran don que se manifestará plenamente en Pentecostés.
Pentecostés no es un hecho aislado, sino la plenitud de la Pascua: Es la corona de la obra redentora de Cristo, el momento en que la Iglesia nace con poder, cuando el Espíritu Santo desciende y transforma a los discípulos temerosos en testigos valientes (cf. Hch 2,1-11). Es el cumplimiento de la promesa del Padre, el bautismo en el Espíritu Santo que inaugura una nueva humanidad bajo el Señorío de Jesucristo Resucitado.
En este contexto, resuenan con fuerza las palabras del Santo Padre León XIV en la Misa Crismal, que iluminan profundamente nuestro camino como Renovación Carismática:
“La sorpresa de Pentecostés se repite cuando no pretendemos dominar los tiempos de Dios, sino que confiamos en el Espíritu Santo, que ‘está presente también hoy, como en tiempos de Jesús y de los apóstoles, está presente y actuante, llega antes que nosotros, trabaja más y mejor que nosotros; a nosotros no nos corresponde ni sembrarlo ni despertarlo, sino ante todo reconocerlo, acogerlo, seguirlo, abrirle camino e ir tras él. Está ahí y nunca ha perdido la esperanza respecto a nuestro tiempo; por el contrario, sonríe, baila, penetra, envuelve, llega incluso allí donde nunca hubiéramos imaginado’”.
Estas palabras nos recuerdan una verdad esencial: El Espíritu Santo no es una idea ni una experiencia pasajera, sino una Persona divina viva, activa, que precede toda acción evangelizadora. La Renovación Carismática, desde su origen, ha sido precisamente un llamado a redescubrir esta realidad: El Espíritu ya está obrando, y nosotros estamos llamados a disponernos, no a controlarlo.
Hermanos, el bautismo en el Espíritu Santo —que tanto hemos predicado y vivido— no es otra cosa que la actualización de Pentecostés en la vida personal y comunitaria. Es dejar que el Espíritu de Cristo resucitado tome posesión de nuestra vida, renueve nuestros corazones, sane nuestras heridas y nos envíe en misión.
Hoy más que nunca, la Iglesia necesita hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo, que vivan en docilidad, que disciernan su acción, que caminen en comunión eclesial y que anuncien con poder que Jesús está vivo.
Como Renovación Carismática Católica en Colombia, estamos llamados a:
- Volver a la fuente: Una vida profunda de oración y escucha del Espíritu.
- Vivir una auténtica comunión eclesial, en obediencia y amor a la Iglesia, en comunión plena con nuestro Obispo, incorporados a la vida de nuestras parroquias y diócesis.
- Ser testigos de la resurrección con signos concretos de conversión, caridad y misión.
- Abrir espacios donde el Espíritu Santo pueda actuar libremente: En nuestros grupos, comunidades, familias y servicios pastorales.
- Compartir la gracia del Bautismo en el Espíritu Santo: en nuestros grupos, las comunidades y nuestros servicios pastorales; trabajar por la unidad de los cristianos y servir con especial atención a los más pobres.
Que, en este tiempo pascual, en la próxima celebración de Pentecostés y nuestro ENCAR, cada uno de nosotros pueda renovar su “sí” al Espíritu Santo; que podamos experimentar nuevamente su fuego, su unción, su gozo y su poder transformador.
No tengamos miedo, sino confianza en Dios. El Espíritu Santo sigue renovando la Iglesia y dándole infinidad de carismas para el anuncio, el testimonio, el servicio, la misión. Él está obrando en Colombia, en nuestras comunidades, en los corazones. A nosotros nos corresponde invocarlo, reconocerlo, acogerlo y seguirlo.
Que nuestra Madre la Virgen María, la mujer dócil y llena del Espíritu, que estuvo en el cenáculo acompañando a la Iglesia naciente, interceda por nosotros.
Con afecto fraterno y bendición en el Señor Resucitado,
Pbro. JAVIER RIVEROS
Asesor RCC Colombia